lunes, 16 de abril de 2012

Diversidad y talento: La niña del muelle.

Todos los que trabajamos en cualquier tipo de organizaciones, en cuanto que trabajamos con más personas, debemos considerar la diversidad.De este modo, como profesionales de las personas es fundamental tenerla en cuenta en todas sus dimensiones, para incluir en el trabajo y tener la habilidad de crear sinergia con las capacidades y talentos de nuestro factor humano. La diversidad está en la naturaleza, y por lo tanto en el ser humano, por lo que no la debemos obviar en nuestro microentorno.

 Así entiendo la diversidad...


       Cuando tenía 15 años era un chico curioso. Todos los veranos iba con mi familia a la playa, y por las tardes me gustaba adentrarme solo por los muelles del puerto.  Me gustaba ver a las pescadoras y pescadores que allí faenaban, y mirar su espera paciente hasta que conseguían atrapar algún pez. Me gustaba observar como intercambiaban pescado en el mercado, como vendían las piezas más frescas a los extranjeros, descargaban sus barcos y ordenaban sus redes. A veces me acercaba a preguntarles sobre su mundo, y así aprendí muchas cosas sobre la dura vida del mar y las costumbres del puerto. Todas las tardes lo pasaba bien, solo, perdido entre rocas, agua y hombres y mujeres del mar...cada tarde era única.

      Sin embargo nunca olvidaré una de esas tardes, pues me sucedió algo que cambiaría mi vida para siempre. Esa tarde decidí caminar hasta mi casa, en vez de correr como de costumbre... cuando vi que uno de los callejones desembocaba en un pequeño arenal que formaba una cala, con un muelle. Nunca había recorrido ese lugar..."siempre había ido por el mismo sitio"...no se me había ocurrido aventurarme en esa dirección.  Cuanto más me acercaba al muelle más hermoso me parecía...no sabía como mi atención lo había obviado durante tanto tiempo. Era un paisaje idílico. Me recordaba a los cuadros que mi abuela pintaba, donde todo era perfecto. Había una pequeña parcela arenosa, con un muelle al final que penetraba en el agua sin perturbar su quietud y su armonía...parecía que alguien lo hubiese pintado sobre el mar. El horizonte apenas se distinguía y eso hacía que el mar y el cielo casi parecieran una sola cosa.



      Cuál fue mi sorpresa cuando estando ya cerca de la orilla pude intuir con más claridad una figura humana al final de los tablones. Parecía una persona, sola...¡sí!...era un niña, mas o menos de mi edad, de piel blanca, ojos verdes y un pelo largo y rizado. Estaba sentada al final de aquel muelle, contemplando tranquila el paisaje...como si eso fuera lo mejor que en ese momento podía hacer. Su postura y su mirada transmitían serenidad, "armonía con el momento presente"...nunca había visto a nadie con esa paz, podía haber pasado toda la tarde mirando como estaba ahí...parada...sin hacer otra cosa que contemplar....y quizá esperar el atardecer.

Fue entonces cuando ella percibió que estaba parado, mirándola, y se dirigió a mí:

¿Qué haces ahí?...¿te gusta contemplar el mar como a mí?...me preguntó.

- Nada...perdona...solo te miraba. Miraba tu paz, y la armonía de este lugar me atrajo hasta aquí. ¿Te molesto?...es que me preguntaba de camino como nunca había reparado en un lugar como este.

      Tranquilo...has venido, eso es lo importante..."ya eres consciente de que este sitio existe". No suele venir mucha gente por aquí...hay muchos que han pasado, pero no han reparado en este lugar, y en el sentido de que esté aquí. Más allá de este sitio hay muchas cosas que las personas miran, pero no ven. Ver implica poner la atención entrenada al servicio de los ojos, y cuando no lo está, y es distraída, obvia a veces lugares como este, llenos de oportunidad, belleza y armonía. Los que pasan caminan demasiado rápido, y parece que nunca tengan tiempo de pararse a admirarlo...Te doy las gracias por haber venido hasta aquí, ahora me siento acompañada.

- Me llamo Juan...¿y tú? ¿sueles venir mucho por aquí?...parece que este sitio te gusta mucho.

Yo llevo mucho tiempo aquí, ya no recuerdo cuanto. Me sentía diferente. No me sentía bien estando allí, y por eso busqué este lugar. Todavía no he encontrado un lugar mejor donde estar...he olvidado como es todo más allá del muelle.  

- ¿Diferente? ¿por qué? ¿Y por sentirte diferente buscaste este sitio? ¿por qué no les dijiste a los de tu alrededor que te sentías así? Quizás se habrían venido contigo. 

No eran conscientes de que me sentía así...y decían que yo era especial. Y decían que no pasaba nada, que siempre sería así...y que debía aceptarlo. Yo sentía que quería hacer cosas, pero no siempre me daban la oportunidad, "no me creían capaz". Solo quería ser una más, y que no me trataran con condescendencia, eso no me hacía más fuerte...

No vinieron conmigo porque "debían hacer su vida"...eso me decían. Yo me pregunto porque todavía no han venido...si cada uno de ellos podría hacer su vida...y pasar de vez en cuando a compartir un rato conmigo...aquí...sentados...sentados a mi lado. 

- Y si te sentías diferente, ¿por qué viniste a un lugar como este? ¡¡Si aquí no hay nadie!!

¿Es que no te has dado cuenta? Eso es que no has mirado con atención. Aquí todos se tratan por igual, y mira cuan diferentes son cada uno de ellos.

      El Mar me respeta, me "ofreció la libertad de elegir",  y nunca moja mis pies porque yo así se lo pedí. Yo lo contemplo todo el día, y él así se siente admirado...y a la vez puede ver en mis ojos su propia imagen. Él a cambio me da su reflejo, y si me miro en el "soy tal como soy", no me quiere cambiar, soy yo...

      El Sol también se lleva bien con el Mar. Lo vuelve cristalino por la mañana, plateado por la tarde y lo llena de brillantes al anochecer. El Mar a cambio refleja su grandeza y hace que todos los días éste recuerde su majestuosidad...Al Viento le dejo que se distraiga con mi cabello, y agradecido sopla para mí porque sabe cuanto disfruto cuando siento la brisa que trae del mar. Él agita con fuerza el agua del mar, y así le hace parecer más bravo a veces, y por tanto más bello. El Mar a cambio atrae a los peces, que a su vez atraen a las gaviotas, y éstas disfrutan planeando arriba y abajo con cada corriente de aire...eso también divierte al Viento...La Arena que pisas mantiene el calor que el Sol le regala, así mantiene cálido este lugar y juntos tiñen todo del color dorado que aprecias. Al Viento le gusta agitar cada uno de sus minúsculos granos, y dibujar miles y miles de formas, para que cada día el paisaje sea diferente...así reinventa este lugar. La Arena cede su orilla al Mar, y así éste encuentra en la tierra el reposo que necesita. Éste con su agua vuelve el fondo marino de color celeste y hace que la Arena se sorprenda cada día con la belleza que pueden crear juntos.

"Todos nos comunicamos, consideramos y respetamos porque tenemos interés el uno en el otro. Valoramos lo que cada uno puede aportar porque nos enriquece...y porque entendemos que este lugar es así porque todos participamos en él...eso es lo que me gusta de este lugar. Fuera de aquí añoraba sentirme así". 

Pero si no hablan, ¿cómo te comunicas con ellos?

      Comunicarse con alguien es mucho más que hablar con él. Implica un compromiso en el lenguaje, pero también en otras cosas como la empatía, atención y consideración. Más allá de este lugar las personas suelen percibir solo las palabras que otras dicen, sin ahondar en la "esencia" de cada uno. Dicen que por algo tenemos dos orejas, y solo una boca...porque es importante escuchar, y más aún de forma activa. Yo quería decir muchas cosas, pero me tomaban a broma...y me oían, pero no escuchaban todo lo que quería decir...quizás era falta de atención o de conciencia.
He visto muchas situaciones en que dos personas compartían un espacio, y estaban próximas la una de la otra, conversando...y sin embargo había todo un abismo entre ellas. 


- La verdad es que aquí, sentado a tu lado, no siento prisa por irme a hacer todo lo que me queda por hacer hoy.

      Vas entendiendo el ritmo que hay aquí...Éste depende de lo que cada uno necesita...y así la "inercia" no existe. El movimiento lo dispone nuestro corazón, en armonía con el contexto que creamos...y con cada uno de nosotros. Algunas personas viven guiadas por una inercia que en el fondo a veces ellos mismos desconocen. Son como la hoja que el viento lleva a donde quiere...Sin embargo hay diferencia...Me dijo el Viento que las hojas sí lo conocen y por eso se dejan guiar, solo que ellas nunca le preguntan a donde les lleva...dice que se dejan llevar porque no pueden preguntarle cúal es el camino por el que las conducirá...y aún así confían. Las personas en cambio sí pueden preguntárselo a sí mismas...a su vida...que puede llevarlas de un lado a otro, y las puede hacer caer o levantar...ir más rápido o más lento. Así pueden elegir si se dejan llevar...o hacen como yo, y escogen su propio camino...En el caso de las personas, el viento que las puede hacer volar, agitar, o dar vueltas...es su propia actitud...y con ella pueden elegir el aire que moverá sus vidas...y aun así a veces no se dan cuenta...y no lo hacen. La inconsciencia es la falta de esa brisa. Me recordó la frase que mi madre me decía de Viktor Frankl: "La última de las libertades humanas, la libertad esencial, aquella que nadie nos puede arrebatar, es la de elegir nuestra actitud sean cuales sean las circunstancias que nos rodean, por difíciles, dolorosas o complejas que sean".

-  Y si vives siempre aquí con la naturaleza...¿tienes novio?

      No...nunca lo he tenido. Muchas veces veo muy a lo lejos las parejas pasar...y me pregunto cómo es tener eso, sentir ese afecto, ese apoyo. Me pregunto cómo será la sensación que se nota cuando se siente el aliento cercano de la otra persona, que precede al primer beso de amor...y que mi madre decía que es uno de los momentos que las personas no olvidan jamás. No conozco la sensación de una caricia, una llamada o unas palabras de afecto profundo y sentido, venido del amor. No he podido todavía vivir eso...pero aprendí hace mucho a vivir sin ello...lo acepté, sin resignación. Mi templanza me ayuda...hasta que encuentre alguno.

En su mirada podía ver como deseaba salir corriendo, sentía que su alma quería hacerlo. Estaba ahí quiera, pero en sus ojos veía su deseo de volar, rápido, sintiendo lo que es la libertad...
-  No creo que debas aceptar eso...si aceptas un paseo conmigo quizá te dé uno al acabar...no será de amor...pero podrás notar mi aliento seguro ¿Que es resignación? 

Cuando aceptas algo vives con ello, y sabes que puedes hacer cosas para cambiarlo, desde la conciencia y responsabilidad tuya. Si no puedes cambiar nada, entonces te cambias a ti mismo, para poder ajustarte a esa situación.

Si vives resignado, nunca aceptas lo que te preocupa...solo lo sufres...y te come por dentro...como el gusano que come el corazón de la manzana. La aceptación lleva a la acción, la resignación al victimismo, un estado estático y pesimista ante la vida. Las personas que viven como yo debemos aprender eso, porque el mundo sin querer nos priva de cosas tan importantes como sería para ti respirar. 

Si el beso no es de amor no creo que sirva...

- ¿Por qué dices las personas como yo? ¿Hay mas personas que viven en muelles como estos?

No, no has entendido nada. Aquí solo vivo yo...¿por qué no me dejas ya?...estaba muy cómoda hasta que has llegado.

- Perdona, no quería molestarte. Pero no quiero irme sin que demos un paseo...me gustaría pasear contigo por este lugar.

No puedo hacer eso...¡déjame!...¡vete!

- ¿Por qué? Después de todo lo que hemos hablado...además...!!te he prometido un beso¡¡

No puedo irme de aquí...no me puedo levantar de este muelle, porque no puedo mover mis piernas. Por eso vivo aquí, no puedo ir a otro lugar... entiéndelo.   

- Cuanto lo siento. Cuando te vi, tus piernas me parecieron fuertes y entrenadas...como si caminaras todos los días. No sabía eso, entonces...si no puedes caminar...eres lo que la gente llama una "discapacitada".

      No...soy Esperanza...y tengo una discapacidad, una dificultad...pero no soy eso que dices. Discapacidad significa divergencia de capacidad...y dime, ¿en tu familia tenéis todos la misma capacidad para hacer todo? 

La categorización es lo que muchas veces hacía que más allá de este lugar todos me tratasen como si fuera algo especial...y en realidad para ellos lo era. Es bien diferente tener algo, que ser algo. Si digo que alguien "tiene" una discapacidad puedo dar a entender que es muchas cosas más, que "tiene" muchas más cosas, unas en forma de virtud o talento y otras en forma de defecto o carencia a mejorar. Si ese alguien "es" algo, y su misma discapacidad se utiliza para referirse a él, dejo obviadas otras dimensiones de su persona...y todo su comportamiento, su forma de vivir, mirar, sentir, pensar, hablar, caminar y querer estarán condicionadas por esa etiqueta injusta que a veces ponemos las personas de forma inconsciente. La palabra que puede definir con mayor acierto a una persona es su nombre.

Aunque no lo creas todo esto influye en la percepción que tienen algunas personas sobre el potencial y la capacidad de otras, y puede llevar a que muchas sean apartadas de escenarios tan importantes como el trabajo...donde muchas veces consiguen integrarse...pero no estar incluidas. Eso implica mucho más...mucho más.

- ¿Y por qué no pruebas a caminar? Mi madre dice que "quien quiere puede", y que en todos hay algo de talento, solo hay que buscarlo. Siempre me recordaba una frase: "tener talento es haber descubierto para qué sirves (Franklin p. Johnson), o hacer algo especialmente bien". Si nunca has caminado hoy podrías sacar tu talento para caminar, y hacerlo especialmente bien. Tienes mucho talento seguro, y tus piernas son fuertes...lo sé...solo necesitan que se lo recuerdes...¿sino para que las tienes?...lo único que les falta es entrenamiento y tú...¡necesitas actitud!

      Hablas convencido de que sí puedo caminar...como si ya estuviese hecho. No se...llevo muchos años así...y es muy difícil que yo cambie. Nadie me ha dicho nunca que pudiese hacerlo. En mi familia algunos intentaron ayudarme, pero debían hacer un gran esfuerzo. Otros prefirieron no hacerlo...y tampoco creo que cambien.
Me he dado cuenta estando aquí que las personas sí saben que pueden cambiar. Algunas sí son conscientes de que pueden modificar su personalidad, su carácter y su temperamento. El problema está en que quieren hacerlo, pero no lo hacen, porque no lo desean con la fuerza suficiente, o no lo consideran tan necesario...Están demasiado acostumbrados a unos comportamientos determinados, a recorrer un circuito de emociones que siempre se repite ante las mismas situaciones. 
Supone un gran esfuerzo desaprender todo eso, implicarse profunda y personalmente en las relaciones personales, afrontar la incertidumbre de desconocer qué consecuencias tendrán en los demás unas actitudes renovadas...todo eso requiere mucha energía, y enfrentarse a palabras, miradas y emociones a las que uno nunca ha hecho frente...pero que a veces uno necesita combatir para llegar a ser la persona que desea ser. Cuando vivía más allá de este lugar pude sentir la armadura que algunos adultos llevaban, cargada de prejuicios, creencias y paradigmas que no les llevaban más que a frenar sus vidas. Algunos prefieren cargar con eso...aunque pese.

¡Sé realista...no podré caminar!...hay cosas que no cambian, que son imposibles.

- Mira como cambia este paisaje constantemente, y aquí ninguno tiene miedo a cambiar. Claro que puedes caminar...Creo en la fuerza de las palabras...por eso hablo así...actuaremos como si siempre hubieses caminado...y así lo harás.
No me estas  pidiendo que sea realista...me pides que sea pesimista como tú..."no ves el mundo tal como es, sino tal como eres" (El Talmud)...y ahora estas siendo negativa...y por lo tanto el mundo lo observas desde esa sintonía. Yo siempre prefiero ser "realmente optimista" u "optimista con la realidad"...que dista mucho de lo que intentas que te transmita...¿te atreves a cambiar? ¿te atreves a caminar?

Podría intentarlo...veo que confías en mi capacidad y eso me ha dado el coraje que necesito.

      En ese preciso momento el mar trajo con sigo, a través de la arena, un par de maderas...tenían intención de ayudar. Yo supuse que serian para mi conocida. Así quizás podría ponerse en pié y utilizarlos para empezar a caminar...luego yo le ayudaría en el paseo hasta que confiase en sí misma. El sol calentaba con más fuerza, supongo que con la intención de que así sus músculos pudieran hacer el esfuerzo en mejores condiciones. El viento por su parte comenzó a soplar cada vez más fuerte...cada vez más fuerte...tanto que Esperanza a ratos conseguía separarse un centímetro del suelo...¡¡también quería ayudar!!...la niña tenía razón...en este paraje todos eran un gran equipo.

- Esperanza...te toca...¡Arriba!...El mar, la arena y el sol está contigo...el viento también. "Siempre hay un viento favorable para el que sabe dónde va"...y ahora sabemos que lo hay. Podrás apoyarte para caminar con estos dos palos, el sol calentará tus músculos, el viento y yo te ayudaremos a levantarte, y luego él te empujará con cuidado en nuestro paseo. 

Lo intentaré...si...¡creo que lo consigo!

       Bastaron tres intentos para que se pusiera en pié...al principio sus piernas temblaban, pero conforme se levantaba, y abandonaba lo que había sido durante tanto tiempo su "espacio", parecían más fuertes. Yo la sostuve con la ayuda del viento durante los primeros momentos, luego paseamos, despacio, pero paseamos...habíamos salido de la comodidad segura en que vivía mi conocida. Fue una caminata corta...hasta el final del arenal...pero mereció la pena...sus lágrimas transmitían la rabia de no haberlo intentado antes...pero en su cara se leía la satisfacción de haber alcanzado una meta hasta entonces olvidada, pero que su subconsciente albergaba. 

Caminamos como diez minutos y volvimos al muelle, donde tranquilos pudimos volver a hablar:

Gracias, he sentido el calor de la arena en mis pies...la tierra. He podido apreciar cosas que mi vista no alcanzaba a ver estando allí sentada...todo es muy diferente estando allí, sentada. Ahora necesito descansar.

Ya me has ayudado mucho...si quieres puedes volver a tu casa...te estarán esperando. 

- Todos están bien, y hoy hacen fútbol, por lo que mi padre y mi hermano estarán delante del televisor con la boca abierta hasta la noche...y mi madre suele hacer deporte mientras. He decidido quedarme aquí...tu llevas mucho más tiempo esperando que ellos. 

Quizá hoy camines hasta el final del arenal...pero mañana podrás ir más lejos, y pasado más aún...con perseverancia y un sentido se puede conseguir casi cualquier cosa...pocas cosas son imposibles...Einstein dijo una vez: "Como no sabía que era imposible, lo hice"

Además este sitio me gusta...muchas personas deberían venir aquí.

                                ...te lo prometí...aquí tienes mi beso...
Tendemos a pensar que la inclusión es una tarea de asociaciones, fundaciones y ONGs, pero es una responsabilidad de TODOS, incluso de aquellos que se encuentra en un contexto no inclusivo. Busca tu oportunidad para incluir en un saludo, una conversación, una nueva amistad...y busca en cualquier lugar: en el trabajo, con los amigos, en una parada de autobús, en una fiesta...solo hay que estar atento y mirar hacia donde antes no lo hacías. Y lo más importante: 
              Vé y mantente cerca...NO TE ALEJES. 






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