miércoles, 24 de octubre de 2012

Resumen: Jornada TMT 19/10/2012



LAS ORGANIZACIONES EXCELENTES APRENDEN Y EMPRENDEN: NUEVOS MODELOS DE GESTIÓN





Gracias al equipo de TMT Valencia y CECE (Centro Europeo de Coaching Ejecutivo), tuvimos la oportunidad de asistir el pasado 19 de Octubre a un nuevo evento cargado de buenas ideas. Roberto Luna, en su introducción a la jornada nos recordó la importancia que tiene la excelencia en entornos como el actual, porque se sustenta en la virtud, o es así como se entendía en la antigüedad, y de ella es de donde pueden surgir buenas ideas para construir todo lo que nos queda en nuestros entornos. La excelencia no se puede adquirir mediante cursos o seminarios, sino que requiere entrenamiento, disfrute y atención. El título de la jornada ya nos introduce en lo que ahora mismo necesitan muchas empresas, y nuestro país. Por un lado aprender: de los errores, de los demás, de antiguas prácticas que no funcionan, de malas relaciones que aún se guardan, etc. Por otro lado, emprender: nuevas ideas, proyectos, emprender nuevas relaciones sociales, profesionales, nuevos acuerdos entre empresas...Estos son sin duda dos ingredientes a tener en cuenta actualmente.
Este es el resumen de las dos primeras ponencias que pudimos disfrutar:

JOSÉ AGUILAR

La jornada comenzó con la ponencia de José Aguilar, uno de los mayores expertos de nuestro país en cambio organizacional y otros campos. A mi modo de ver, nos trajo un discurso muy bien planteado y, sobretodo, muy bien estructurado.
Comenzó su ponencia hablando de organizaciones excelentes. Para este experto, las empresas deben incidir en la necesidad de abandonar el clima que ahora impera en las mismas de supervivencia. La supervivencia lleva a recortar antiguos resortes, a parchear los que ya existían, a mantener en “equilibrio” estructuras y prácticas a veces obsoletas o desajustadas con el entorno. Este tipo de cambios que solemos adoptar en tiempos de recesión me recordó a los cambios que Gregory Bateson denomina de nivel 1, y que mantienen los sistemas en un estado de homeostasia, es decir, un equilibrio dinámico, pero que no lleva a cambiar profundamente el sistema, solo palia síntomas. Así propone que las empresas pongan el acento en fomentar climas de excelencia, a pesar de que las condiciones sean de lo más adversas.
Para este profesional, en la organización, lo más valioso no se puede comprar ni se puede imponer, y de hecho es lo bueno de la excelencia, que se merece. Las empresas que apuestan por ésta, no lo hacen a través de políticas y prácticas impositivas. Llama la atención que seamos más exigentes con lo menos valioso y no prestemos atención a lo que es más excelente. En este contexto, hay entornos que favorecen la atracción del talento y otros que lo repelen. La excelencia y el talento se llevan bien, decía José Aguilar.
Uno de los aspectos más relevantes de su exposición fue la relevancia que otorgaba este experto a la diversidad, en relación con la aparición del talento. Contaba la historia de artistas como Matisse, Cezzane, Picaso, Van Goh y otros, que tenían en común haber pasado un tiempo en la Provenza francesa, un espacio caracterizado en el siglo de oro por su diversidad cultural y racial. “Los escenarios monocolores rechazan la aparición del talento”, resaltaba este experto. Me recordó esta maravillosa cita que encontré en una obra de Stephen Covey, y que escribía el profesor de música de un colegio de California en la entrada de su aula: “Los bosques estarían en silencio si ningún pájaro pudiera cantar salvo el mejor de todos ellos”. Es una cita estupenda que nos recuerda que el talento es diverso por naturaleza, y que la excelencia no consiste siempre en desarrollar tareas de forma sobresaliente, sino que cada uno debe aspirar a la excelencia que lleve dentro.
Con cada nacimiento, algo nuevo llega al mundo”
Ana Haren
Las organizaciones deben tener en cuenta que somos únicos, y de ahí que la novedad entre cada día en el mundo en forma de nacimientos, decía José Aguilar. El condicionamiento social impregna nuestros comportamientos y así en política, comercio, sociedad y en las organizaciones se trabaja bajo un 98% de comportamientos previsibles. De este modo estamos dejando de gestionar en la mayoría de los ámbitos un 0,02% de las personas, y es en ese porcentaje en el que esta la autenticidad de cada uno, su individualidad. En los espacios públicos se nos normaliza, tendemos a la “normalidad”, es algo inevitable. Solo somos únicos en los espacios privados, alegaba José Aguilar.
Según este experto, para generar nuevas ideas y crear contextos de talento, son necesarios cinco ingredientes:
1 – LA DIFERENCIA: nos invitaba a una pregunta, ¿cómo nos solemos llevar con la diferencia en la mayoría de espacios donde operamos? “Debemos tratar de convertir la Heterodoxia en Ortodoxia
Cuando la diferencia está lejos parece que seamos más tolerantes. Somos muy reticentes cuando la diferencia está próxima: casa, empresa, etc. Hay que dejar espacio a la diversidad, a la discrepancia, a la creatividad. En nuestro país concebimos la discrepancia como una lucha debido a que nos falla muchas veces la comunicación. 
2 – COMPARTIR UN PROYECTO: para no ir sin rumbo. Otorgaba mucha importancia a la confianza y de hecho es una de las tres disciplinas para gestionar el cambio que proponía Andrés Martín Asuero en una de sus obras.
Sin duda alguna comparto su opinión, puesto que para que se generen buenas ideas debe haber un conocimiento, por parte de todos, de las expectativas que van a guiar la convivencia en la organización. La confianza se relaciona con la predictibilidad de los comportamientos de los demás, de sus acciones, por lo que fomentar espacios donde los trabajadores puedan confiar lleva a que en estos contextos se comparta más información, porque haya mayor cercanía y contribución, y de ahí que puedan surgir buenas ideas.
3 – RECURSOS: para originar nuevas ideas.
Siempre harán falta recursos para poner en marcha un proyecto, y esto ahora mismo está suponiendo un verdadero reto para muchas organizaciones y emprendedores. Dio una especial relevancia a conceptos como el que acuñó Roberto Luna de “talento low cost”. Pasa por cuestionar un mito como el que dice que la gestión del talento debe pasar necesariamente por un proceso técnico de gran coste, organizado por una consultora especializada.
4 – PASIÓN: todo lo nuevo no ocurre si se piensa demasiado, y así a veces la pasión nos lleva a situaciones que habríamos explorado a priori.
Recuerdo una frase de Alex Rovira que decía que “la ternura es el reposo de la pasión”. Personalmente opino que muchas organizaciones que aspiran a la excelencia pasan en determinados momentos por estados coyunturales de pasión, enmascarada en una euforia temporal, pero cuando pasa este periodo, se pierde tanto la pasión como la ternura. Las organizaciones excelentes no solo se esfuerzan por hacer de la pasión un ingrediente diario, sino que intentan que cuando ésta se apaga se mantenga la “ternura”, es decir, se mantenga el afecto hacia ese proyecto.
5 – GENEROSIDAD: entendida como dedicación, interés para que sobreviva una idea, un negocio, etc.

       Ésta es un ingrediente fundamental, ya que en muchos espacios tendemos a mirar por el interés propio y no siempre el de los demas. De este modo "roñoseamos" el afecto a los demás, el reconocimiento, el agradecimiento, la compasión, empatía y más. Personalmente creo que la generosidad construye para uno y para todos, y el egoismo construye tan solo para uno mismo. Una organización que es generosa, que comparte y se dedica a su objetivo consigue crear un ente vivo, que sobrevive aun cuando desaparece uno de sus líderes importantes.
Por otro lado, las necesidades del entorno están influyendo a la organización actual. Los cambios demográficos por ejemplo, en lo que se refiere sobre todo a dos aspectos. Por un lado, al envejecimiento de la población, con un saldo vegetativo que en pocos años será negativo, es decir, morirán más personas de las que nacerán. Por otro, el cambio en los flujos migratorios, que comienza estos años a ser negativo, en forma de movimientos de personas que se van de España en busca de oportunidades.
Los cambios económicos, políticos, sociales y tecnológicos están a su vez influyendo en las organizaciones: se cuestiona la “excelencia” de determinadas instituciones, de sus políticas, dando paso a una mayor conciencia social, de donde comienzan a aflorar nuevas tendencias de gestión para las organizaciones de todo tipo que operarán en el futuro. En este aspecto Joaquín Lorente incidió en la jornada pasada sobre la tendencia que las organizaciones actuales están adoptando hacia aspectos más sociales, sostenibles y que tienen en cuenta los valores y la ética de la comunidad. Los consumidores demandan a las empresas productos que tengan en cuenta aspectos relacionados con la sostenibilidad, y así éstas intentan transmitir una conciencia social determinada. En pocos años la sociedad necesitará muchas más habilidades afectivas, emocionales, que vayan más allá del tratamiento de datos, pues no es un sustento fiable ni viable para la misma.
Terminó con una cita interesante, de la que entendí que la excelencia se relaciona mucho con la singularidad, la individualidad y por ello la diversidad, puesto que da lugar todo ello a espacios que atraen el talento. En realidad se trata del final de un poema que Nelson Mandela leía durante su cautiverio:
Soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma”.

SANTIAGO ÁLVAREZ DE MON
 El segundo ponente que tuvimos la oportunidad de conocer fue Santiago Alvarez de Mon, experto profesional en el ámbito de los valores humanos en la alta dirección empresarial. Puedo decir que nos trajo un discurso cargado de ironía, sarcasmo y crítica constructiva para la imagen que ahora nos transmite nuestro país y nosotros transmitimos al mismo. Hablaba sobre un país envejecido, que ha olvidado su identidad, sus talentos, desapasionado y que se encuentra quemado.

     “El que no quiera certezas que se muera”, así comenzaba su ponencia este experto, para hacernos reflexionar sobre la importancia que cobra en el entorno actual la gestión de la incertidumbre, del estrés. Visto desde su punto de vista, los seres humanos vivimos en una incertidumbre absoluta, es el agua donde nadamos, y tratar de negarla o esquivarla solo nos lleva a vivir en un plano artificial o desenfocado de la realidad. Desde el nacimiento, donde absolutamente todo, incluso el propio lenguaje es incierto, pasando por la pubertad, donde hay un mundo aún por descubrir, la juventud, donde exploramos escenarios nuevos como la formación para un trabajo, hasta la edad adulta, todos son procesos que conllevan un alto grado de incertidumbre. Para Santiago Alvarez, la única forma de aceptar la incertidumbre es haciendo las paces con ella y reconciliándonos. Personalmente creo que una buena forma de vencer a la incertidumbre es arriesgando, puesto que el riesgo es su peor enemigo. De esta forma podríamos decir que el riesgo es tan solo una incertidumbre planificada y deseada. Elisabeth Kübler-Ross, una de las mayores expertas en seguimiento de enfermedades terminales defendía que nuestros miedos no evitaban la muerte sino que muchas veces frenaban la vida y, por ello, siempre preguntaba a sus pacientes: ¿Qué volvería a hacer si viviera? Resultó que la gran mayoría de personas contestaba: «Me habría arriesgado más. Me he perdido cosas que quería hacer y no hice, cosas que quería decir no las dije, afecto que deseaba dar no lo di».


  Nuestro segundo ponente defendía que muchas veces buscamos la paz, el liderazgo y otros estados en los demás, fuera de nosotros, cuando en realidad son caminos que uno debe empezar desde dentro. Llegamos a vivir tanto hacia afuera que hacemos de todo un instrumento, “todo sirve para algo”, y es una gran mentira. Personalmente pienso que hay muchas cosas gratificantes que no “sirven para nada”. Estamos rodeados de cosas que simplemente sirven para ser vistas, sirven para ser leídas, sirven para ser escuchadas, sirven para ser compartidas con los demás…sin buscar nada más allá, y eso es lo que las hace auténticas. De este modo, Santiago Álvarez describía la felicidad no como algo a buscar, sino algo inherente al viajar.
Llama la atención que este profesional hiciera un énfasis importante en la originalidad, como José Aguilar, como cimiento para construir entornos de excelencia y que den origen a buenas y nuevas ideas. Para este experto, si deseamos crear entornos de excelencia hacen falta cuatro requisitos indispensables. El primero DESCUBRIR NUESTROS TALENTOS: descubrirlos, desarrollarlos y mantenerlos con el compromiso personal que ello comporta. El segundo la PASIÓN, en lo que coincidía con José Aguilar. El tercero los ANCLAJES: para este autor son lo que sostiene a las demás variables (ser un manager, freelance, un emprendedor, etc.). La última el TRABAJO, ESFUERZO y la DISCIPLINA: sin esfuerzo no se puede alcanzar la excelencia ni se pueden crear entornos donde pueda operar.
Cuando escucho algo relacionado con excelencia me viene a la mente un concepto de organización, que algunos expertos tachan de utópico, pero que en cuanto se da en determinadas empresas rompe la excepción y deja por ello de serlo: la organización abundante. Dave y Wendy Ulrich definen la existencia de ciertos aspectos en el seno de las empresas actuales y desarrollan un concepto cuanto menos interesante: «Una organización de este tipo es aquella que tiene de sobra de lo que realmente importa a las empresas: creatividad, esperanza, resiliencia, determinación, ingenio y liderazgo. Las organizaciones abundantes son empresas rentables que, en lugar de centrarse solo en la competencia y la escasez, también lo hacen en las oportunidades y sinergias. No se pierden en la pérdida de sentido que provoca el miedo en épocas difíciles, sino que se dedican a encontrar el orden, la integridad y el propósito en el caos y la desintegración». Suena verdaderamente bien, y de lo que se trata no es de cumplir necesariamente todos los puntos que estos expertos marcan como posibles predictores de abundancia o excelencia organizativa, sino de intentar transponer de algún modo ciertas prácticas que creen climas de abundancia.

¡Creemos excelencia y abundancia pues!
Publicar un comentario