lunes, 15 de abril de 2013

El problema del bullying en las organizaciones


Juan Lajarín

Luis Revuelto

¿Te sientes a menudo sobreexpuesto a cargas de trabajo o tratos desconsiderados por tus superiores o compañeros?

        En esta ocasión nos gustaría hablar acerca de un grave problema en las empresas no solo españolas sino del resto del mundo. Se trata del acoso laboral o bullying, una lacra que machaca a muchos trabajadores, envueltos en un contexto, y en una situación personal que suele impedirles hacer frente al problema. Se constituye sin duda como una de las formas de influencia en organizaciones con sistemas de comunicación, delegación y gestión intoxicadas o poco eficientes. Uno de los principales problemas actualmente es que los trabajadores están percibiendo este fenómeno como algo “por lo que deben pasar”, porque “la situación así lo exige”. No nos engañemos, pasar por momentos de riesgo, incertidumbre, cambios y conflictos conllevan a una mayor proliferación y exposición a situaciones de desesperación o exaltación (lo que solemos llamar situaciones límite), pero eso no debe desplazarse a una persona que no sea culpable del origen de los mismos. Es más, estas vivencias deberían cohesionar al equipo de la organización, puesto que un esfuerzo grupal ante una situación compleja suele tener garantías de producir en el grupo un sentimiento de superación y admiración hacia sí mismo.  

Para ponernos en antecedentes conviene explicar a fondo la causa. El bullying es un tipo de acoso que se da en entornos sociales (en este caso en el trabajo) por el cual un grupo de personas menosprecian, se burlan o incluso agreden a otra que generalmente se percibe a si misma como indefensa. En el caso concreto de las empresas  esto se traduce en una desacreditación constante y públicamente, una intimidación y un aislamiento social con respecto al resto de los compañeros de trabajo.

martes, 9 de abril de 2013

La gestión del tiempo

Colaboración: Luis Revuelto

    Uno de los mayores problemas de las empresas españolas es la baja productividad. Nos cuesta reconocerlo pero la imagen que se proyecta al resto de Europa, acerca de la falta de rendimiento de nuestras compañías es cierta. Es una generalización y no todas cumplen este precepto, pero es algo que vale la pena examinar.


    En ocasiones, la falta de buenos resultados en empresas de servicios B2B se debe a pequeños detalles, aunque que en otras directamente se debe a la política organizacional de la empresa. Por eso me gustaría destacar algunos de los aspectos que más comúnmente ponen en peligro la productividad empresarial (enfocados siempre desde el punto de vista que conozco, el de la consultoría tecnológica).

    Empezaremos por una herramienta que todas las empresas de este tipo utilizan a diario, el correo electrónico. Y es que aunque parezca mentira la mala gestión de éste se traduce en horas de trabajo desperdiciadas que son irrecuperables y que causan pérdida de beneficios. De entrada no podemos pretender contestar a todos los emails que nos llegan, habrá que priorizar en los más importantes utilizando filtros e indicadores de prioridad de ofrecidos por la propia herramienta de correo electrónico que utilicemos. También es necesario asignar un tiempo predeterminado durante nuestras horas de trabajo como una tarea más. No podemos llegar al trabajo sin una planificación de tareas programadas y pretender que el correo gobierne nuestro “orden del día”.