lunes, 30 de septiembre de 2013

¿Porque nos comportamos de forma automática?

AUTOMATISMOS: PARTE II



    En la entrada anterior, "Percibe, evalua y actua", reflexionábamos sobre el concepto de automatismo y diferenciábamos entre los actos voluntarios y volitivos; ahora vamos a reflexionar sobre cuáles son algunas de las causas que originan el comportamiento automático, para así poder atacar mejor a este proceso si es que vemos que se produce en nuestro entorno. 

¿Qué es lo que origina nuestra tendencia al automatismo?

   Para Ellen Langer, estos son los 5 factores principales que originan el comportamiento automático en las personas:

1. Compromisos cognitivos prematuros

    Se forman antes de reflexionar sobre ellos. Se instalan en la mente (no han sido cuestionados porque no parecen importantes). Construimos una concepción mental cuando tropezamos por primera vez con algo, luego nos aferramos a ella cuando volvemos a encontramos lo mismo. El individuo desatento se compromete a un uso predeterminado de la información y no investiga otros posibles usos o aplicaciones, dice esta autora.

   Imaginemos que entra un profesor en su primera clase del curso, y presenta un humor agrio para nosotros, hace despliegue de un pronunciado mal humor. Debido a esta primera impresión, seguramente atribuyamos al mismo rasgos estables de su personalidad, que lo configuran como una persona antipática, seria y poco amigable. Este compromiso con lo que al final es una concepción mental distorsionada y preestablecida, una atribución, puede influir en que a partir de ese momento todas las actitudes que tengamos hacía él partan de ese punto. De forma preconcebida, automática, y sin reflexionar, estaríamos actuando de forma equivocada. 

2. Deseos inconscientes

    En los deseos inconscientes, los pensamientos también lo son, y por tanto la motivación también lo es. Por deseo entendemos la conciencia de una necesidad/falta/carencia o la anticipación de un premio. Spinoza defendía que muchas veces somos conscientes de nuestros deseos pero ignorantes de las causas que los determinan. El ejemplo más común es el de la persona que afirma ser siempre de una determinada forma y no sabe porqué. Los deseos conscientes pueden tener motivaciones inconscientes muy complejas lo que puede producir que el desconocimiento de éstas genere comportamientos automáticos no deseados. Cuando actuamos en base a un deseo inconsciente y nos estamos comportando de una determinada manera, de forma reiterada, estamos adquiriendo así un automatismo. Como el deseo no ha pasado al plano consciente activa comportamientos o acciones no cuestionadas.

“La esencia del hombre es el deseo. El hombre es una inteligencia deseante, o un deseo inteligente”, esto es lo que decía Aristóteles.


jueves, 26 de septiembre de 2013

Percibe, evalua y actua: automatismos

    AUTOMATISMOS: PARTE I

Es bien diferente hacer algo porque quieres, es decir, porque nadie te obliga, a hacer algo queriendo, es decir, con atención, intención y razón presentes e inteligentes. 

    Siempre que comenzamos una nueva temporada, las personas nos planteamos una serie de metas y retos a cumplir en este nuevo curso que nos espera. Está bien plantearse todo esto, y yo siempre soy partidario del cambio, y de que cada periodo que una persona empieza, debe estar acompañado de una decisión rotunda de apertura y de querer incluir nuevas relaciones sociales, nuevos pensamientos, nuevas experiencias de aprendizaje, etc. Se trata ni más ni menos de reflexionar sobre la posibilidad de adoptar nuevas formas de pensar, de aprender, de gestionar emociones y de cambiar hábitos. Esto es algo que, al fin y al cabo, incrementa nuestra flexibilidad al interpretar todos los acontecimientos de la vida. 

    Optar por nuevos escenarios es lo que nos permite el desarrollo continuo de nuestra personalidad, nuestro conocimiento y nuestra ética. Las personas heredamos una personalidad, aprendemos otra y escogemos otra, así lo definen los expertos. Es en ésta última donde residen los rasgos que queremos cambiar, ya que la de las dos últimas es más difícil desprenderse. Sin embargo, una cosa es la intención, y otra bien distinta la acción o voluntad final para cambiar toda esa serie de cosas. Por ello vamos a dedicar esta entrada a un fenómeno presente en la vida personal y profesional, y cuyos efectos limitan el cambio en las personas y organizaciones: el comportamiento automático. 

    Ellen Langer es una de las investigadoras de este fenómeno. Es profesora de psicología de la Universidad de Harvard y ha dedicado sus estudios a la ilusión de control, la capacidad de decisión, el envejecimiento y la práctica del mindfullnessEstudia el comportamiento automático porque le preocupan los costos físicos y psicológicos que pagamos por la omnipresencia del automatismo, y por el contrario, los beneficios de un mayor control sobre nuestra conciencia. Cuenta en uno de sus libros como empezó su labor tras el diagnóstico erróneo de su abuela por parte de unos médicos. Éstos trabajaban de una manera muy automatizada, lo que hizo que dieran un diagnóstico rápido y equívoco, por no atender al contexto, la situación y las condiciones particulares de la persona que trataban. Estaban trabajando de forma automática...pensaban, pero no estaban presentes, no tenían atención plena.