martes, 12 de mayo de 2015

The right way club y los equipos

El otro día tuve el gusto de ser invitado a compartir el encuentro en Valencia de #therightwayclub organizado por Chivas, y con la colaboración de Marca y Expansión. El lema de nuestro coloquio fue nada mas y nada menos que “Emprender en equipo”. La idea de estos sensacionales encuentros es elegir un tema a debatir, y que entre unos y otros se saquen buenas conclusiones y se puedan aportar experiencias de aprendizaje valiosas para todo el mundo.

Por una parte, la representación mas completa sobre un equipo desde el emprendimiento la tuvimos de la mano de Mercedes Iborra, fundadora de Norma Agrícola, una revolución para la gestión de espacios agrícolas a través de la tecnología. Por otra, tuvimos la representación del equipo en el seno del deporte, de la mano del exjugador de futbol, y ahora entrenador Ruben Baraja. Y por último, un servidor, como aporte de los equipos en el seno de la empresa, y también en el seno del emprendimiento, en tanto que me encuentro emprendiendo Futurea, y he colaborado con Socialnest, la aceleradora de empresas sociales. La guinda del pastel la puso una moderadora apasionada por las personas y el cambio, la Coach Beatriz de la Iglesia. Gracias a los tres!

De todos los temas que salieron a debate, yo creo que los que más señalaría son los siguientes:





Un equipo es el reflejo de su líder: una gran aportación de Rubén, que insistió mucho en un gran concepto como es el de “meta común”. Muchos jefes de equipo, y figuras con responsabilidades sobre los demás, tienden a quejarse y echar en cara a su equipo los malos resultados. No olvidemos que un equipo es el reflejo del trabajo que está haciendo el líder sobre ellos. Si quieres ver un ejemplo claro de esto, te recomiendo el programa de Alberto Chicote, Pesadilla en la Cocina. Hay muchos casos en los que el la desorganización, y la falta de resultados vienen claramente por la falta de liderazgo.

Visión compartida: Haciendo analogía futbolística esto es, que desde la dirección hacia el cuerpo técnico, y desde ahí a los que pisan el campo de batalla, se transmita un mensaje común, que haya una coherencia y una visión compartida. Esto quita mucho tiempo, y agiliza las decisiones, puesto que hacen falta menos justificaciones, menos debates y confrontaciones entre posturas. Todo el mundo entiende el sentido de hacer las cosas.

El equipo ha de conocer la misión, visión y valores: es decir, es importante que ahora mismo la empresas sepan transmitir bien estos tres componentes de la cultura organizacional. A la hora de buscar, captar y retener talento es muy importante, y en esto estoy de acuerdo con Merccedes Iborra. Desde mi punto traté de aportar algo muy importante a este aspecto, la importancia de ser coherentes con lo que se expone en un mural corporativo. Como se suele decir, las palabras se las lleva el viento. NO vale hacer esto porque esté de moda, sino que las acciones que se tomen, así como las decisiones tienen que caer en cascada desde la base de la cultura organizacional definida. Las personas notamos la falta de coherencia enseguida, y eso afecta a la credibilidad y confianza en la dirección. Hay muchas empresas en las que subculturas opuestas conviven sin que haya acercamiento o resolución por las partes.

Diversidad y roles de equipo: en este aspecto incidí personalmente. La diversidad aporta frescura, sentido crítico y apertura al aprendizaje en un equipo. Hace que no existan posturas extremas, puesto que cada uno viene de “su padre o madre” con diferentes creencias, experiencias, conocimientos e ideas. Por otro lado hablamos de la necesidad de que los roles en un equipo sean diferentes, para que haya complementariedad. Belbin demostró que los equipos que tienen un número equilibrado de miembros entre tres conjuntos, eran más efectivos que el resto. De este modo, un equipo obtiene un mayor rendimiento cuando se compone de un número equilibrado de personas mente (les gusta inventar, pensar, el mundo de las ideas), personas acción (implementan ideas, actúan, ejecutan, pasan a la acción) y personas con roles sociales (cohesionadoras).

Una cuestión quedó clara  con respecto a los equipos. La concepción en cuanto a nuestro trabajo con ellos ya debe haber cambiado. Personalmente opino que el Coaching de equipos aporta ahora mismo las herramientas más completas para el desarrollo de los mismos. Emociones complejas, empresas complejas, objetivos y aspiraciones cada vez más volátiles y difíciles de acotar nos están reclamando un esfuerzo por parte de RRHH, que van más allá de lo que siempre conocimos. Un planteamiento flexible, fresco y que impacte directamente en las personas, y por lo tanto, en los resultados. 

Gracias a Chivas, y a unidad editorial por invitarme al evento.

Para ti, ¿qué es lo que marca la diferencia en un equipo?
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