jueves, 23 de noviembre de 2017

Las funciones ejecutivas de la inteligencia ejecutiva

    En entradas anteriores veíamos lo que era la inteligencia ejecutiva como concepto aplicado a la inteligencia individual de cada uno, y también hablamos de como la podemos aplicar de forma sencilla a las organizaciones, y al liderazgo. Mas adelante aplicaremos estas funciones en conjunto a las organizaciones como “cerebro ejecutivo” y después una a una para ver cómo podemos desarrollarlas. 


    Normalmente la literatura científica no habla de inteligencia ejecutiva, ya que es un constructo muy nuevo, sino que habla sobre funciones ejecutivas. Aunque ya explicamos las principales funciones que la componen, en esta entrada os traigo la última actualización publicada y que a mi modo de ver es la más acertada en concepto, forma y aplicación. Y sobre todo, es integral.

    Para ello me voy a basar en la última definición que Jose Antonio Marina y Carmen Pellicer han realizado en, La inteligencia que aprende (2016). Para ellos, las funciones ejecutivas se agrupan en función de 4 bloques, que constituirían cada uno una parte importantísima en la dirección del comportamiento, desde el origen hasta el mantenimiento, organización, foco y demás aspectos que la inteligencia necesita para salirse con la suya. 


    Ten en cuenta que no son estancas, no podemos no desarrollar una de forma aislada, sino que unas dependen de otras, y hacen funcionar mejor nuestra parte ejecutiva. 





















lunes, 13 de noviembre de 2017

La inteligencia ejecutiva en las organizaciones



"Si el objetivo de la inteligencia es conocer, y desenvolverse en la realidad de forma positiva, dirigiendo bien la acción, el objetivo de la inteligencia colectiva de una organización debería ser el mismo".
Como sabes, en este blog tratamos todos los temas que tienen que ver con la inteligencia, ya sea individual o colectiva, para mejorar la gestión de la vida personal y profesional y la de las organizaciones respectivamente. Más en concreto lo relacionamos con la Inteligencia Ejecutiva, un concepto que puedes conocer en otra de mis entradas, haciendo clic aquí



Todo lo que hacemos lo hacemos mediante la inteligencia, ella nos conecta con la realidad, y nos deja participar en ella, sufrirla o transformarla. Los problemas prácticos, con solución práctica son su empresa. 


Yo siempre hablo de tres ámbitos en los que la Inteligencia Ejecutiva nos puede ayudar, y los vamos a aplicar hoy a las organizaciones para entender en qué medida es un concepto aplicable a la gestión de nuestros equipos: 

a) De lo que digo a lo que hago: El gap ejecutivo

Es la diferencia entre lo que una persona quiere hacer, las metas internas que tiene y luego lo que en realidad hace. Es decir, la diferencia entre lo que teoriza sobre lo que es y lo que hace, y lo que luego en realidad lleva al campo de la acción. En la teoría hacemos siempre unos planes, pero en el campo de la práctica la inteligencia se encuentra cosas que antes no tenía delante, y no reacciona igual. El ejemplo típico: “Es que me encantaría llevarme bien con Fulanito...”…pero nunca hace nada por de verdad llevarse bien. En un reciente estudio sobre estrés a nivel nacional, uno de los motivos generadores de estrés de entre 1 de cada 3 españoles era la diferencia entre los valores que tenían y en qué invertían el tiempo, es decir, una incoherencia ejecutiva. 

En las organizaciones pasa lo mismo: siempre hay un GAP ejecutivo, sobre todo según mi experiencia en temas de cultura organizativa. Es decir, la organización se habla a sí misma, y se cree de una forma, pero en la práctica es de otra. Hay un gap entre lo que la organización dice que es, y lo que luego en la práctica los demás sienten y conocen que es. Luego está también el GAP que existe entre las metas internas que la organización se plantea y no se llevan nunca a cabo, o se pierden por el camino o no se planifican bien: si se quedan en teorías de los mandos medios o superiores, entonces tenemos otro gap de forma irremediable.